REACCIONES DE LA IGLESIA A MILEI

Analisis, reflexiones y declaraciones de La Iglesia sobre el gobierno de Milei

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HOMILIA MONS. JORGE GARCÍA CUERVA

Invocación religiosa, catedral de Buenos Aires, 10 de diciembre 2023

Algunos pensadores contemporáneos plantean que vivimos la modernidad liquida, una época donde todo se diluye, se disuelve, se fragmenta, y con ella pueden llevarse también al olvido algunos pilares que nos constituyeron como Nación.

En este contexto, el evangelio que escuchamos nos habla de casa, de cimientos; nos invita a mirar lo que no se ve, pero que permite que toda construcción sea posible. Esos fundamentos que, más allá de las modas y los contextos, permiten que nos mantengamos de pie.

Nuestro país es nuestra casa. Somos conscientes que nuestra casa ha sufrido y sufre muchas tormentas; sufre torrentes de exclusión, de dignidades pisoteadas, de inflación, de grietas, de intereses mezquinos, de desencanto y de sueños rotos.

Por eso hoy nos toca a nosotros recordar, reforzar y valorar los cimientos que nos permitieron mantener viva la esperanza en lo momentos más acérrimos, porque siempre es posible renacer si lo hacemos entre todos.

Uno de los cimientos más golpeados, que necesitamos forjar nuevamente es la fraternidad. Es insistir una y mil veces con trabajar la unidad entre los argentinos. Una fraternidad que reconozca e inclusive valore las diferencias, y que estas no sean usadas para fragmentar, dividir, o enfrentarnos más, sino para encontrar nuevas respuestas a los problemas que hoy acucian. Las heridas y urgencias de nuestro pueblo piden a todos, pero especialmente a la clase dirigente la capacidad de comprometerse con la fraternidad social. Una fraternidad que no es un slogan, sino que exige la radicalidad de no enfrentarnos unos contra otros. Esta tierra supo hospedar y generar oportunidades, no nos dejemos robar la fraternidad social porque la cultura del encuentro no tiene límites, nadie es prescindible, nadie es descartable.

Es necesario aprender a reencontramos y reconocer que somos una comunidad; dejar de lado personalismos y generar consensos y acuerdos que permitan, a la creatividad y audacia, abrir nuevos caminos. Hay muchos hermanos nuestros al borde del camino que quieren ser parte viva de esta construcción.

El segundo cimiento a recuperar para que ese sueño llamado Patria siga inspirando a las nuevas generaciones, es la libertad. Como hermanos en la fe, todos los aquí presentes, compartimos la creencia en un Dios liberador. Un Dios que nos quiere liberar de la opresión, de la codicia y la avaricia, de la injusticia y la iniquidad, y de toda forma de violencia; un Dios que nos hace libres, sí, pero para ser más dignos y solidarios. Un Dios que, libres, nos impulsa a comprometernos especialmente con los que más sufren. Como nos dice el Papa Francisco: la verdadera libertad se expresa plenamente en la caridad. No hay libertad sin amor. (…) Sabemos que una de las concepciones modernas más difundidas sobre la libertad es esta: “mi libertad termina donde empieza la tuya”. ¡Pero aquí falta la relación, el vínculo! Es una visión individualista. Sin embargo, quien ha recibido el don de la liberación obrada por Dios no puede pensar que la libertad consiste en el estar lejos de los otros, sintiéndoles como molestia, no puede ver el ser humano encerrado en sí mismo, sino siempre incluido en una comunidad. La dimensión social es fundamental y nos permite mirar al bien común y no solo al interés privado.

Un tercer cimiento, es la memoria. Recuperar nuestra historia y reconocer a los hombres y mujeres que forjaron la Patria desde sus inicios y que cimentaron las bases de la organización nacional: la soberanía popular, el sistema representativo, la forma republicana, el federalismo. El testimonio de nuestros próceres y de tantos otros, su reflexión y su accionar, con sus luces y sombras, son otro cimiento fundamental. No usemos sus nombres para desunir a los argentinos.

Habrá tormentas inesperadas como fue, por ejemplo, la pandemia de covid que aún hoy nos duelen tanto sus consecuencias, pero tenemos que advertirnos de las tormentas que nosotros mismos podemos crear, y con las que hacemos tambalear la casa, nuestro querido país: las tormentas de la intolerancia, del sentirnos dueños de la verdad, los oportunismos políticos, los mensajes de desesperanza y pánico, el creer que cuanto peor, mejor. Un vendaval de conflictos y enfrentamientos que nos urgen a la reconciliación y a la paz.

Hoy es revolucionario sostenernos en la esperanza y crear oportunidades; por eso invocamos al Espíritu Santo, fuerza y amor de Dios, para que nos ayude a fraguar los cimientos de la Patria, y así, entre todos, construir nuestra casa, nuestra amada Argentina. 

Iglesia, religiones y Evangelio
frente a las medidas, las ideas y el gobierno de Milei
(y sus consecuencias)

12 puntos y un tema central para entender lo que nos pasa, para orientar la acción y posicionarse

Nestor Borri - Centro Nueva tierra

1- La invocación interreligiosa que se realizó durante la asunción de Milei nos marca una perspectiva respecto a los debates que se han dado en la reciente campaña electoral en cuanto al vínculo entre actores religiosos y actores políticos. Este  tema,  especialmente atravesado en los últimos meses por los dichos del presidente sobre el Papa y las distintas intervenciones de Francisco, con las reacciones  ecos de distintos actores de la Iglesia Católica sobre propuestas primero y las medidas económicas después,  y  finalmente sobre las ideas y la ética de Milei a lo largo de la campaña electoral y ahora en el gobierno 

2- El 10 de diciembre el arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva hizo una opción para dar palabra, también se podría decir para dar debate de algún modo, para generar un campo de reflexión e interpelación en el punto mismo de los valores, de los conceptos, de lo que él llamó en su reflexión “los cimientos”. 

3- Allí hay dos niveles de planteo. En primer lugar, hace una mención a la idea de libertad, las inflexiones de la libertad desde la perspectiva cristiana o judeocristiana, más bien bíblica. Uno es la fraternidad y el otro es la memoria que está puesta allí, pensando en la historicidad.

4- Las menciones de García Cuerva en el inicio de su reflexión sobre la modernidad líquida son, justamente, una referencia a un concepto – el de modernidad líquida, desarrollado centralmente por Zygmunt Bauman, que por un lado suele aparecer en la reflexión pública o intelectual como diagnóstico, pero en muchos casos se presenta como celebración y en otros como propuesta. Al plantearlo en el nivel valórico y en el nivel conceptual, podría decirse que en ese sentido la Iglesia, o por lo menos la Iglesia representada  en la voz del Arzobispo, hace un planteo de fondo donde entiende que la batalla está al nivel donde la espiritualidad y el alma condicionan, sostienen y componen una ética básica en la política.

5- Por otro lado, es interesante ver que nos encontramos con un presidente que utiliza, vive y expresa elementos religiosos  como soporte conceptual, como justificación y en algunas instancias, como argumento legitimante y de explicación social de sus medidas.

6- En ese sentido, los dichos originales que Milei hizo originalmente sobre el Papa no son estrictamente sobre la figura de Bergoglio, sino que tienen función  legitimación y de diferencia o confrontación profundamente conceptual, ideológica, que ancla en  en el plano de lo religioso. Como contrapartida se puede asociar esto con lo que Francisco ha dicho sobre que el neoliberalismo funciona  funciona como  un dogma o sea, con la lógica de una religión (así lo escribe en Fratelli Tutti). 

7- Milei, siendo católico de formación, manifiesta su intención de convertirse a una vertiente del judaísmo, a la lectura de la Torá y su cercanía con algunos rabinos ortodoxos. Este punto estuvo presente en la bendición que le hizo el rabino presente en la invocación, la cual tuvo una intención bastante personal. Ahí aparece una cuestión sobre cómo las legitimaciones, los soportes, las explicaciones y la simbología religiosa se articulan en beneficio de la acción política.

8- Además de la cuestión de fondo en el debate de valores, de espiritualidades y de éticas, nos parece importante tener en cuenta esto, ya que la justificación, la legitimación o la bendición de unas ideas de sacrificio están muy presentes en el despliegue de estas primeras políticas del gobierno y también en la explicación que se da respecto a la necesidad de pasar por el sufrimiento y por el sacrificio para alcanzar el bienestar, la felicidad o la salvación.

9- Es posible encontrar allí una cuestión que va a estar presente todo el tiempo en cuanto a la relación de lo religioso y lo espiritual con lo ético y lo político, en el entramado de las medidas gubernamentales, en su argumentación, en su soporte ideológico, pero también en su narrativa histórica como proceso. Se utiliza una transposición de las metáforas religiosas que vinculan al sufrimiento con la idea de la salvación, que es usada de manera fuertemente ideológica e instrumental.


10- Habrá que estar atentos en esta etapa a la relación entre el poder religioso y estos formatos específicos de discursos religiosos como los que se dan en los Tedeum, porque como muchos recordamos, tienen una historia importante en la Argentina reciente. Tomemos, por ejemplo, el sermón del Tedeum del 25 de mayo de 2003, mientras asumió Néstor Kirchner que se puede leer como un inicio de una secuencia que después fue tomando distintos registros durante el tiempo en que el eje era el kirchnerismo y Bergoglio, y que luego tomó otra forma cuando fue Cristina y Francisco. Hoy ese sermón está presente casi literalmente en un capítulo de la Fratelli Tutti, esto es, para ver las vueltas que pueden tener las textualidades a la hora de generar interpelaciones ético-políticas.

11- La posible próxima visita de Francisco a la Argentina, que en cualquiera de los casos se va a dar durante el gobierno de Milei en una situación social muy complicada, llama a estar atentos a cuáles van a ser las interpelaciones que los distintos actores religiosos y los distintos estamentos del clero, del episcopado, del laicado y de las organizaciones religiosas para con el Gobierno, la ciudadanía, los sectores populares, medios y los ganadores. Creo que no es difícil pensar cuáles van a ser las palabras de la Iglesia Católica para los afectados, para las víctimas, que seguramente serán de consuelo, de defensa, de apoyo, de asistencia, de caridad, incluso de promoción. Nos queda preguntarnos cuál va a ser la capacidad, los argumentos, las instancias y los gestos concretos con que los actores religiosos, en particular el episcopado, van a ser capaces de decir algo que afecte a los sectores que ganen en este contexto. Confiamos en el mensaje que puedan transmitir. Ahora bien, qué tipo de palabras y con qué tipo de efectividad, con qué tipo de fuerza, con qué tipo de claridad, precisión y coraje va a tener la Iglesia Católica para los ganadores del modelo, y no solo para el gobierno. 

12- Finalmente, nos queda una tarea, especialmente para los cristianos que tenemos participación en ámbitos pastorales, compromisos con lo social y/o presencia en los espacios políticos y públicos, en la que debemos tener respuestas, palabras, escuchas y, sobre todo, gestos inteligentes y precisos que nos permitan ejercitar estar a la altura de la tradición cristiana en la Argentina de compromiso con la justicia y la igualdad y, ojalá, con la democracia. Además, tenemos que estar a la altura de poder traducir, como sectores cristianos en la Iglesia, en la sociedad, en la política y en todos los campos, el mensaje de  Francisco en una situación que llama, como dice el Papa, a no estar con él “habría qué”, sin esperar y sin delegar en la jerarquía religiosa la toma de posición y la acción respecto a los desafíos que se vayan a repartir a partir de las próximas medidas de ajuste y del proceso económico, político y social que vivimos como país.